Una nueva variante del virus de la fiebre aftosa, SAT-1, se expande en China, donde no está incluida en el plan de vacunación habitual. Expertos analizan las implicancias para la región y el rol de la industria argentina.
China reporta un brote de fiebre aftosa causado por la cepa SAT-1, una variante foránea que no forma parte de su plan sanitario de vacunación regular. El virus, que había causado brotes en África, Europa, Medio Oriente y Asia Central, fue detectado entre febrero y marzo en las provincias chinas de Xinjiang y Gansu.
Esteban Turic, CEO de Biogénesis Bagó, explicó que las autoridades chinas están trabajando en el desarrollo de una vacuna específica, pero el proceso requiere tiempo. “China vacuna regularmente su rodeo, pero no contra SAT 1”, afirmó Turic, quien señaló que el movimiento de animales, especialmente durante festividades religiosas, pudo facilitar la rápida dispersión de la cepa.
Según el ejecutivo, la emergencia sanitaria adquiere una magnitud significativa dado el tamaño del rodeo chino, que incluye la mitad de la población mundial de cerdos y cientos de millones de bovinos, ovinos y caprinos.
Actualmente, solo dos laboratorios en el mundo producen vacunas contra la cepa SAT-1: uno en Turquía y Biogénesis Bagó en Argentina. La empresa argentina elabora nueve combinaciones de vacunas contra los siete serotipos del virus, incluido el SAT-1, y ya exporta dosis a varios países.
Respecto a un posible ingreso de la cepa a la Argentina, Turic indicó que no es un serotipo que circule en Sudamérica, pero que, en caso de aparecer, el laboratorio podría incluirlo rápidamente en la vacuna destinada al mercado local.
