Un conductor con tres años de experiencia en la Gran Manzana describe los riesgos, la caída en la rentabilidad y las largas jornadas que caracterizan actualmente al oficio.
En la ciudad de Nueva York, la conducción de taxis es uno de los trabajos más aceptados por la comunidad latina. Si bien representa una fuente de ingresos sólida con requisitos accesibles, en los últimos años la actividad se ha vuelto más peligrosa y exigente. Entre largas jornadas, tráfico intenso y el comportamiento de algunos pasajeros, los conductores enfrentan riesgos constantes en su día a día.
Manaury, un taxista con tres años de experiencia, relata que, si bien la flexibilidad horaria es un aspecto positivo, el trabajo implica peligros como robos, agresiones y accidentes. “Hay muchos tipos de riesgos. Subes a una persona que no conoces y tienes que cuidarla, pero uno no sabe si ella te quiere cuidar, pueden hacerte daño”, indicó.
Además de la inseguridad, los conductores deben lidiar con el tráfico estresante y la posibilidad de recibir multas. “Tienes que cuidarte de los que manejan imprudentemente. Tienes que pensar en más de cinco cosas en un mismo instante”, sostuvo Manaury.
El trato con los pasajeros presenta sus propios desafíos. Algunos se niegan a pagar la tarifa completa, argumentando un precio “justo”, mientras que otros pueden comenzar a insultar repentinamente. Los menores de edad, según su testimonio, a menudo muestran comportamientos rebeldes, sintiéndose excesivamente protegidos por la ley.
Sin embargo, el cambio más drástico llegó tras la pandemia. La rentabilidad del oficio disminuyó notablemente. Antes, un conductor podía obtener entre 300 y 400 dólares en tres o cuatro horas. Hoy, para alcanzar esa misma cantidad, es necesario trabajar jornadas extenuantes de casi 12 horas. “Después de la pandemia, todo se puso peor. Al estar restringido [el trabajo], la gente hace cosas que no debe hacer, desesperados”, analizó el taxista.
Manaury remarcó que, aunque la profesión todavía “deja dinero”, la rentabilidad ahora depende totalmente de las metas y del esfuerzo que cada conductor esté dispuesto a realizar.
