Un robot cuadrúpedo apodado ‘Roberta’ patrulla el centro de captura de CO₂ Northern Lights en la costa oeste de Noruega para detectar fugas de gas, reduciendo la exposición humana a entornos peligrosos.
La automatización avanza en la industria pesada. En las costas del oeste de Noruega, un perro robot patrulla instalaciones industriales en busca de fugas de gas, una tarea crítica para la seguridad en el sector energético.
El robot cuadrúpedo, apodado ‘Roberta’, recorre las instalaciones de Northern Lights, un centro casi no tripulado dedicado a la captura y almacenamiento de dióxido de carbono. Su misión es vigilar y detectar concentraciones de gas, así como microfugas, en condiciones adversas como el viento y el frío del Mar del Norte.
Este centro almacena CO₂ líquido capturado en fábricas europeas y lo inyecta a más de 2.500 metros bajo el lecho marino. La complejidad y peligrosidad de la instalación vuelven riesgosa la presencia humana directa.
El modelo específico que patrulla Noruega es el ANYmal D, equipado con protección IP67 contra polvo y agua. Puede operar en condiciones extremas, subir escaleras, desplazarse sobre terrenos resbaladizos y resistir fuertes lluvias.
Sus sensores incluyen cámaras térmicas, detectores de gas de alta precisión y un sistema acústico con 64 micrófonos capaces de captar el silbido de fugas microscópicas antes de que sean identificadas por operadores humanos, según informó Carbon Herald.
Durante las patrullas, el robot realiza inspecciones en distintos puntos del complejo industrial, mide concentraciones de gas y temperaturas, y transmite información en tiempo real a un centro de control remoto. Allí, los datos procesados por modelos de inteligencia artificial permiten identificar anomalías y determinar cuándo es necesario enviar un equipo técnico al sitio.
La implementación de esta tecnología ha permitido reducir entre 70% y 90% la exposición humana a entornos peligrosos. En una planta de procesamiento de cemento, el robot detectó fugas de aire comprimido que, tras ser reparadas, redujeron las emisiones de CO₂ en 1.200 toneladas anuales.
A partir del éxito obtenido, ANYbotics, la empresa responsable del desarrollo de Roberta, se prepara para el lanzamiento comercial de una nueva versión: ANYmal X. Este cuadrúpedo fue diseñado para operar en entornos industriales de alto riesgo, como instalaciones de petróleo, gas y productos químicos, donde la presencia de gases volátiles y combustibles es constante.
ANYmal X cuenta con certificación a prueba de explosiones, lo que le permite navegar zonas donde los sistemas robóticos convencionales podrían representar un riesgo de ignición.
