25 mayo, 2026

La Pirámide de Mayo: historia, traslados y símbolos de la Plaza de Mayo

La Pirámide de Mayo, erigida en 1811 por orden de la Junta Grande, fue inaugurada el 25 de mayo de ese año. A lo largo de su historia fue modificada, trasladada y rodeada de tierra de todas las provincias argentinas y cenizas de Azucena Villaflor.

Cuando se acercaba el primer aniversario del 25 de mayo, la Junta Grande determinó encomendar al Cabildo la construcción de una columna que se popularizó como pirámide, aunque su fisonomía se asemejaba más a un obelisco. La obra se debía construir en la plaza que, desde 1804, estaba partida al medio por la recova, una estructura de cuarenta locales donde se vendía carne, fruta, verduras, comidas al paso, ropa y enseres. La parte de la plaza que daba al fuerte (hoy Casa Rosada) se llamó Plaza del Fuerte o Mayor, y la otra, De la Victoria, en homenaje al triunfo frente al invasor inglés de 1806 y 1807. La recova fue demolida en 1883.

El sábado 6 de abril de 1811, los vecinos observaron un inusitado número de efectivos militares mezclados con gentes de las afueras que participaban de un levantamiento saavedrista para desarticular un plan morenista. En ese barrial, con huellas de carretas y caballos, se excavó un pozo frente al Cabildo.

La obra estuvo a cargo de Francisco Cañete, quien había dirigido las construcciones del Consulado de Buenos Aires y de la Casa de Comedias. En el diseño colaboró Juan Antonio Gaspar Hernández, artista y escultor que había tallado retablos en iglesias y fue el primer director de la Escuela de Dibujo creada por Manuel Belgrano.

El pequeño obelisco, más simple que el actual, estaba hecho de adobe cocido y era hueco. Se pensó inicialmente en hacerlo de madera para que durase un par de años. En su interior, un poste de madera colaboraba con su estabilidad. Medía casi quince metros. Fue inaugurado el 25 de mayo de 1811, aunque aún no se le habían colocado los ornamentos y leyendas previstas. Sí se colocó en la cúspide un globo decorativo.

Las celebraciones comenzaron el día anterior. En los cuatro vértices del monumento fueron colocadas las banderas de los regimientos con asiento en la ciudad. Soldados de distintas unidades se turnaron para hacer guardia durante cuatro días, entre las 8 y las 20 horas. Por la noche, la pirámide y la plaza fueron iluminadas por 1141 hachas de cera. El 24 y el 25 de mayo hubo desfile encabezado por el real estandarte, misa en la catedral y sermón del obispo. También hubo música, bailes y máscaras.

Ese mismo año, el gobierno dispuso colocar placas con los nombres de Felipe Pereyra de Lucena y Manuel Artigas, los dos primeros oficiales en morir en combate en 1811. Pereyra de Lucena murió en Yuraycoragua el 20 de junio de 1811, a los 22 años. Manuel Artigas murió el 24 de mayo de 1811 por heridas recibidas en la batalla de San José. Ambas muertes tuvieron repercusión en Buenos Aires. A pesar de las insistencias del padre de Felipe, el Estado no disponía de los seiscientos pesos para la placa de bronce.

Bernardino Rivadavia, como primer presidente, proyectó demoler la pirámide y construir una fuente monumental, pero debió dejar el gobierno antes de avanzar. En sus rejas, el 23 de febrero de 1820 ataron sus caballos los caudillos Francisco Pancho Ramírez y Estanislao López. Al día siguiente se firmó la paz.

Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, se intentaron arreglos que no se concretaron. En 1852 fue iluminada a gas. En 1856, el arquitecto Prilidiano Pueyrredón le cambió el pedestal, colocó la figura de la libertad en la punta (obra del escultor Joseph Dubourdieu), la ensanchó y la hizo más alta. Se agregaron un sol y coronas de laurel, y cuatro estatuas que representaban a la geografía, la astronomía, la navegación y la industria. En 1873 las estatuas fueron a un depósito; en 1972, colocadas en la plazoleta San Francisco; en 2017, devueltas a su emplazamiento original.

En 1883, el intendente Torcuato de Alvear demolió la recova y la pirámide dejó de estar en el centro de la plaza. Entre el 12 y el 20 de noviembre de 1912 fue trasladada 63 metros al este, recubierta por un armazón de maderas y deslizada por rieles.

La pirámide está rodeada por un jardín que tiene tierra de todas las provincias argentinas. En 2005 fueron depositadas allí las cenizas de Azucena Villaflor, una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, desaparecida en diciembre de 1977.

Los familiares de Pereyra de Lucena continuaron reclamando la colocación de la placa. En 1891 fue instalada una de bronce, costeada por los propios familiares. En la sesión del 5 de mayo de 1813, la Asamblea del Año XIII estableció el 25 de mayo como día de fiesta cívica, denominado Fiestas Mayas, y la pirámide se convirtió en el centro de lo que ocurría en la ciudad.

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