El artista plástico Brian Carlson fue retenido durante dos horas por la Policía de la Ciudad mientras pintaba pañuelos blancos en la Plaza Almagro. Tras ser notificado de una orden judicial, fue liberado sin arresto formal.
El artista plástico estadounidense Brian Carlson fue detenido por la Policía de la Ciudad mientras realizaba una intervención artística en el barrio porteño de Almagro: pintaba pañuelos blancos, el símbolo histórico de las Madres de Plaza de Mayo.
Carlson fue retenido durante aproximadamente dos horas en la Plaza Almagro. Según relató él mismo en sus redes sociales tras ser liberado, no fue formalmente arrestado, pero tampoco se le permitió retirarse hasta que las autoridades le notificaron una orden judicial con una advertencia explícita. “Estoy bien. La Policía me detuvo unas dos horas en Plaza Almagro. No me arrestaron, pero no me dejaron ir hasta que me notificaron una orden judicial que me advertía que si volvía a pintar, ocurriría algo más grave”, escribió el artista.
El episodio encendió las alarmas en organismos de derechos humanos y en el ámbito cultural, donde el hecho fue leído como un acto de censura contra una intervención pacífica vinculada a la memoria histórica argentina. La imagen del pañuelo blanco, emblema de décadas de lucha por la identidad y la justicia, está en el centro de la polémica.
Carlson es profesor adjunto del Instituto de Arte de Milwaukee y desarrolla desde hace años un trabajo artístico centrado en los derechos humanos en América Latina. Su muestra “Aparecidos”, en la que retrata a personas desaparecidas durante las dictaduras de la región, fue exhibida en abril pasado en La Plata, donde el movimiento Libres del Sur inauguró la Casa Norita —en homenaje a Nora Cortiñas— con su presencia.
Su activismo excede el campo estrictamente artístico: Carlson participa regularmente de las concentraciones de jubilados frente al Congreso Nacional, acompañando cada miércoles las protestas contra los recortes previsionales. Es, en ese sentido, una figura conocida en los círculos de derechos humanos y organizaciones sociales argentinas, lo que añade una dimensión política adicional a su detención.
