En una producción para la revista ¡HOLA!, Concepción Cochrane Blaquier habló sobre su infancia, su familia, sus sueños y su vida entre Argentina y Europa, desde la estancia “La Concepción” en Lobos.
En una producción exclusiva para la revista ¡HOLA!, la diseñadora y socialité Concepción Cochrane Blaquier posó en la estancia familiar “La Concepción”, ubicada en Lobos, provincia de Buenos Aires. Durante la entrevista, realizada tras un shooting entre los árboles añosos del parque diseñado por Carlos Thays, Cochrane Blaquier habló sobre su vida personal, sus proyectos y su visión del amor y la familia.
Consultada sobre cómo se definiría más allá de su imagen pública, afirmó: “Recién nos reíamos con un amigo y decíamos en chiste que soy la soltera de oro de Sudamérica. La suerte de la fea, un poco la linda la desea”. Sostuvo que le gusta la gente joven y que su libertad no se negocia: “Tengo mitad de mi vida en Europa, mitad de mi vida acá, muchos amigos allá y mi libertad no se negocia. No es para cualquiera esa dinámica tan libre y sin fronteras”.
En cuanto a su vida cotidiana, declaró: “Cocino, plancho, lustro, no se me cae ningún anillo. Me encanta cocinar. Soy parte de una familia enorme y unida”. También expresó su arraigo al país: “Por eso nunca me voy a ir de Argentina. Amo mi país y amo a mi familia. I feel home acá”.
Sobre su búsqueda de pareja, dijo: “Soy una enamorada del amor. Nací un 14 de febrero, Día de San Valentín. Creo en el cuento de hadas”. Respecto a la maternidad, señaló: “Ahora estoy lista para bajar un cambio y sentar cabeza. La novedad es estar en casa y no tanto afuera”. Añadió que preferiría tener una familia antes que un hijo sola: “El carro se tira mejor de a dos, quisiera tener un padre que me acompañe a maternar”.
La entrevista también abordó su infancia, el divorcio de sus padres y la influencia de su abuela Malena Nelson de Blaquier. Cochrane Blaquier recordó: “Tuve una infancia flúo fucsia, no me puedo quejar”. Sobre la separación de sus padres, dijo: “Creo que 8. Ahí fue el crack. Mi padre se fue a vivir a Brasil. Yo me fui con él un tiempo, pero todo con amor, porque mis padres se llevan regio”.
Mencionó también la visita de los músicos Keith Richards y Ronnie Wood a la estancia: “Tuve la suerte de conocerlos porque un tío brasileño los trajo. Estuvieron acá, en el campo, y en el campo de él. Tocaban la guitarra, por supuesto, y a mí, que tenía 14 años, se me explotaba el corazón”.
Finalmente, sobre sus sueños pendientes, declaró: “Sí, y es muy personal: formar una familia, que llegue el príncipe azul y podamos tener un hijo sano y lleno de amor”.
La producción estuvo a cargo de Nicolás Pesce Freijo para Summer Creativo, con maquillaje y peinado de Joaquina Espínola.
