31 mayo, 2026

Luciano Lutereau y Verónica Buchanan presentan ‘El psicoanálisis (no) es imposible’

La pareja de psicoanalistas publicó un libro que aborda la práctica cotidiana en el consultorio, escrito a partir de conversaciones espontáneas sobre su labor profesional.

Luciano Lutereau y Verónica Buchanan, psicoanalistas y pareja, publicaron el libro El psicoanálisis (no) es imposible, una obra que surgió de manera inesperada mientras conversaban sobre su día a día en el consultorio. Según explicaron, la escritura se dio de forma natural al intercambiar ideas y preocupaciones sobre su práctica profesional.

“Yo te diría que la posibilidad de escribir cada capítulo tuvo que ver con nuestras ganas de encontrar espacios de diálogo, de poder hablar sobre los temas que nos interesan y sobre las reflexiones que cada uno hace de su práctica psicoanalítica”, afirmó Buchanan. Lutereau agregó: “Al dedicarnos a la misma profesión y al mismo tiempo ser pareja, tenemos una conversación cotidiana que excede a los espacios más formales de trabajo”.

El libro incluye el subtítulo “Introducción a la práctica”, ya que los autores optaron por centrarse en la experiencia diaria del consultorio en lugar de debates teóricos. Lutereau señaló que el título retoma una frase de Sigmund Freud, quien consideraba que educar, gobernar y analizar son profesiones imposibles. “El psicoanálisis es imposible, pero en su dificultad es donde también radica su posibilidad”, explicó.

Ambos profesionales se conocieron mientras estudiaban Psicología en la UBA y se reencontraron años después en el jardín de infantes al que asistían sus hijos. Actualmente, forman una familia ensamblada con tres hijos. En 2024, publicaron juntos La insoportable levedad de existir. Lutereau también escribió Padre muerto (2025), Palabras de esperanza (2024), Adiós al matrimonio (2022) y El fin de la masculinidad (2020), mientras que Buchanan publicó El tabú de la maternidad (2026) y Por amor al padre: del trauma a la piedad (2024).

Consultados sobre los principales temas de consulta en sus consultorios, Lutereau mencionó la ansiedad, los duelos y las transformaciones en los vínculos amorosos. Buchanan agregó que muchas personas, a pesar de tener una vida activa, no logran reconocerse en su propia experiencia. “El comienzo del trabajo de un análisis tiene que ver con delimitar ese espacio en el que se pueda estar”, sostuvo.

En cuanto al uso de redes sociales para divulgar conceptos psicoanalíticos, Lutereau afirmó que evitan dar tips o fórmulas y buscan abrir preguntas. Buchanan destacó que el libro permite compartir que el sufrimiento es particular de cada persona. Sobre la inteligencia artificial en terapia, ambos coincidieron en que la conversación con otro implica aspectos que no ocurren con la tecnología. “Hablar con otro siempre implica tener alguna aspereza, que haya una incomodidad”, indicó Buchanan.

Respecto a la violencia y amenazas en escuelas, Lutereau sostuvo que los chicos se sienten desprotegidos y que la situación muestra un escenario diferente al de décadas anteriores. Buchanan señaló que los adultos están consternados y que junto con el control deben existir espacios para entender el desamparo de los niños y jóvenes.

Finalmente, sobre el alta en un tratamiento, Lutereau explicó que no se relaciona con la ausencia de síntomas, sino con la capacidad de vivir la propia vida. Buchanan recordó la definición de Freud sobre la capacidad de amar y trabajar como criterios fundamentales.

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