Tras cerrar el acuerdo técnico, el organismo multilateral estableció pasos específicos que la Argentina debe cumplir antes de que el Directorio apruebe los fondos, en un contexto de presiones políticas y económicas.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó la revisión técnica del acuerdo con Argentina, pero postergó la aprobación final del próximo desembolso hasta que el Gobierno cumpla con una serie de medidas pendientes. El comunicado oficial del organismo destacó el “compromiso firme y constructivo” de las autoridades, aunque aclaró que la presentación ante el Directorio Ejecutivo dependerá de la implementación de “medidas correctivas”.
Fuentes cercanas a las negociaciones indicaron que estas condiciones podrían estar vinculadas a ajustes en el régimen cambiario, aunque descartaron un pedido de devaluación brusca. El proceso se desarrolla en el marco de las reuniones de primavera del FMI en Washington.
En paralelo, se observa una dinámica política internacional que influye en el apoyo financiero a la Argentina. Desde Estados Unidos, el respaldo al gobierno de Javier Milei se ha manifestado con firmeza, con declaraciones de funcionarios que destacan la acumulación de reservas y un clima de optimismo. Este apoyo responde, en parte, a la agenda política interna de la administración estadounidense.
Sin embargo, el staff técnico del FMI mantiene una evaluación basada en indicadores económicos. En su último informe de Perspectivas Económicas Globales, el organismo revisó a la baja las proyecciones de crecimiento para Argentina en 2026, estimándolo en un 3,5%, y elevó la previsión de inflación anual al 30,4%, atribuyendo parte del deterioro a factores externos como el conflicto en Irán.
Para garantizar la sostenibilidad del programa, el FMI estableció lineamientos estrictos en cinco áreas clave:
- Política monetaria: Se exigieron medidas para contener la volatilidad de las tasas de interés y mejorar la transmisión de la política monetaria, con el objetivo final de ampliar las bandas cambiarias.
- Disciplina fiscal: Se ratificó la meta de déficit cero y un superávit primario del 1,4% del PIB para este año, manteniendo espacio para la asistencia social.
- Sector externo: El objetivo es aumentar las reservas netas en al menos USD 8.000 millones durante 2026.
- Financiamiento: Se planea una estrategia múltiple que incluya emisiones de deuda, venta de activos y préstamos externos.
- Reformas estructurales: Las medidas apuntarán a promover el empleo formal y la productividad en sectores como energía, minería y economía del conocimiento.
La concreción de estos pasos será determinante para que el Directorio Ejecutivo del FMI apruebe el desembolso de los fondos correspondientes.
