9 mayo, 2026

Berlín, Berlín: una comedia absurda con ritmo y actuaciones destacadas

La obra francesa ganadora del premio Molière llega al Teatro Apolo de Buenos Aires con un elenco de primer nivel y una puesta en escena que combina humor físico, espionaje y situaciones disparatadas.

Berlín, Berlín, uno de los estrenos más recientes del teatro comercial porteño, se presenta en el Teatro Apolo (Corrientes 1372) con funciones de miércoles a domingo. La obra, escrita por Patrick Haudecoeur y Gérald Sibleyras, fue galardonada con el premio Molière a la mejor comedia en Francia en 2022. La versión local cuenta con adaptación de Fernando Masllorens y Federico González del Pino, y dirección de Corina Fiorillo.

El elenco está encabezado por Pablo Rago, Fernanda Metilli, Maxi de la Cruz y Juan Pablo Geretto, acompañados por Lucía Adúriz, Daniel Campomenosi, Andrés Vicente y Marcelo Savignone. La historia transcurre en el Berlín Oriental de la Guerra Fría, antes de la caída del Muro. Emma y Ludwig intentan escapar hacia el lado occidental. Para ello, Emma consigue trabajo como cuidadora de la madre de Werner Hofmann, un agente de la Stasi. El departamento tiene un pasadizo secreto que lleva al otro lado, pero la situación se complica cuando Werner se enamora de Emma y el lugar se llena de espías, dobles agentes y enredos absurdos.

La puesta en escena se destaca por su ritmo vertiginoso, cambios rápidos de situación, puertas y escondites secretos, y una escenografía cinematográfica a cargo de Gonzalo Córdoba Estévez. El vestuario de Marlene Lievendag y la iluminación de Carolina Rabenstein contribuyen a crear una atmósfera opresiva pero humorística. La dirección de Fiorillo pone el foco en las actuaciones, con un elenco entrenado en clown, destreza física y comedia gestual. Se destaca el trabajo físico de Metilli, la complicidad de Rago con el público y la comicidad de Geretto, así como la solidez del resto del reparto.

Si bien la obra hereda la tradición de la comedia francesa de Molière, no alcanza la misma ironía sofisticada ni la sátira social profunda. Algunos recursos, como los insultos repetitivos de la madre o la torpeza del marido, carecen de matices. Sin embargo, Berlín, Berlín se distingue en el panorama del teatro comercial por su lenguaje y estética propios, que no se limitan a copiar formatos de cine o series. La obra construye un mundo soviético reconocible, con una música enfática y majestuosa que refuerza la narración, y coloca el cuerpo y la actuación en el centro de la escena.

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