2 mayo, 2026

Carlos III marcó la cancha en su visita a Estados Unidos: diplomacia, estilo y un mensaje sin nombrar a Trump

El rey británico aprovechó su primera visita de Estado a Estados Unidos en casi dos décadas para enviar señales políticas sin mencionar directamente al presidente Donald Trump. Su discurso ante el Congreso y su gira generaron reacciones en ambos lados del Atlántico.

Carlos III tuvo que esperar más de siete décadas para ponerse la corona, y su reciente visita a Estados Unidos demostró que se había preparado toda la vida para este momento. La gira de cuatro días, que incluyó Washington, Nueva York y Virginia, fue la primera visita de Estado de un monarca británico a Estados Unidos desde 2007.

La mayoría de la prensa británica destacó que el rey le marcó la cancha con altura a su aliado especial, mostró que se puede hacer política con estilo, revitalizó la monarquía y consiguió que se levantaran los aranceles al whisky escocés. Sin embargo, no todos compartieron el entusiasmo: la columnista de The Guardian Frances Ryan calificó la visita como “un ejercicio de distracción y negación a toda máquina”.

El clímax de lo que muchos llamaron una “masterclass diplomática” fue su discurso de 2600 palabras ante el Congreso, en el que defendió a la OTAN, respaldó a Ucrania, invocó la Constitución, el Estado de derecho y la independencia de los poderes. Parafraseando a Abraham Lincoln, dijo que “el mundo no presta mucha atención a lo que decimos, pero jamás olvidará lo que hacemos”. Nunca mencionó directamente a Donald Trump y recibió doce ovaciones de pie.

La señal más reveladora del impacto de su discurso llegó desde Moscú. Dimitri Medvedev, expresidente ruso, cuestionó en redes sociales: “Los reyes de Europa están tan aburridos que han tirado el manual y se han metido en política. ¿No es hora de que recuerden que reinan pero no gobiernan?”.

Analistas señalaron que Carlos III consiguió en Washington lo que líderes como Emmanuel Macron, Friedrich Merz o Keir Starmer no pudieron: ser escuchados sin frustrarse en el intento. Sin embargo, algunos pusieron en duda el impacto real. Brett McGurk, exasesor de cuatro presidentes para Medio Oriente, dijo a la CNN: “Si el discurso del rey se tradujera en intereses comunes y en un reparto de la carga, habría una oportunidad”.

La visita coincidió con el 250 aniversario de la Declaración de Independencia, fecha que Carlos III aprovechó con ironía: bromeó sobre el incendio de la Casa Blanca en 1814 y llamó a los Padres Fundadores “rebeldes con causa”, lo que generó risas en el Capitolio.

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