2 mayo, 2026

Los 5 alimentos que aceleran el deterioro cognitivo, según una neurocientífica

La especialista Lisa Mosconi, de la Universidad de Florencia, advierte que ciertos alimentos pueden afectar la memoria y las funciones cerebrales a largo plazo.

Un plan integral que busque minimizar las posibilidades de deterioro cognitivo debe incluir la alimentación. En ese sentido, la neurocientífica formada en la Universidad de Florencia Lisa Mosconi pone el foco en cinco alimentos que pueden influir en forma negativa a mediano o largo plazo en las funciones cognitivas.

Dentro de estas opciones, los alimentos ultraprocesados se llevan la máxima atención. Según publicó el medio español 20 Minutos, estos productos contienen ingredientes que complican la circulación sanguínea y afectan el suministro de oxígeno al cerebro. Algunas de estas opciones para limitar al máximo: snacks, rebozados prefritos y pizzas industrializadas.

Por otra parte, el consumo excesivo de azúcar resulta igualmente en la mira, siguiendo los conceptos de esta investigadora que es directora asociada de la primera Clínica de Prevención del Alzheimer en los Estados Unidos. Aunque la glucosa es esencial para el cerebro, su abuso puede causar problemas a largo plazo. Entre estos efectos nocivos, deteriora la memoria y crea mucha dependencia al cerebro.

En tanto, los edulcorantes artificiales, promovidos como alternativas, también tienen un impacto negativo en la memoria.

Los fritos son otra de las opciones con pulgar para abajo ya que también interfieren en el flujo sanguíneo al cerebro. Esto es aún más marcado cuando se consumen opciones de lugares de comidas de baja calidad o cadenas de comidas rápidas dado que el aceite es recalentado infinidad de veces.

La siguiente advertencia es para las margarinas y grasas vegetales hidrogenadas —especialmente aquellas de baja calidad o con presentaciones más antiguas— y que están presentes en los productos de panadería o las galletitas de paquete. Hay diferentes estudios que indican que favorecen procesos inflamatorios que interfieren en el funcionamiento normal de las neuronas. Sus efectos: tendrían acción sobre membranas celulares que intervienen en la memoria y el aprendizaje. También competirían con las grasas saludables, algo que repercute en la comunicación cerebral.

En contrapartida, existen alimentos que juegan a favor de la salud cerebral. Los más recomendados incluyen frutas, verduras, pescados ricos en omega-3 y frutos secos.

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