En 1961, un hallazgo fortuito de Rodolfo Walsh y Jorge Masetti en la agencia Prensa Latina de Cuba permitió anticipar los detalles de la operación militar organizada por Estados Unidos.
En 1961, las tensiones entre Cuba y Estados Unidos eran crecientes luego del ascenso al poder de Fidel Castro. En la redacción de la agencia de noticias Prensa Latina, en La Habana, dos periodistas argentinos realizaron un descubrimiento clave entre los cables informativos que llegaban diariamente.
Según un relato posterior del escritor Gabriel García Márquez, quien trabajaba en la misma agencia, fue el azar el que llevó a Jorge Ricardo Masetti, director general, y a Rodolfo Walsh, del Departamento de Servicios Especiales, a encontrar un extenso mensaje cifrado. El cable, proveniente de Guatemala y dirigido a Washington, contenía información detallada sobre los preparativos de una invasión armada.
Walsh, con la ayuda de manuales de criptografía, logró descifrar el mensaje después de varias noches de trabajo. El informe revelaba datos específicos sobre el entrenamiento de reclutas por parte de la CIA en una hacienda de Retalhuleu, Guatemala, y los planes para un desembarco en Playa Girón, en la Bahía de Cochinos.
Ante este hallazgo, los periodistas decidieron investigar más allá y planearon infiltrar un enviado especial en la zona de entrenamiento en Guatemala. La información obtenida por ellos fue posteriormente puesta a disposición del gobierno revolucionario cubano, lo que permitió preparar la defensa ante la invasión inminente.
La operación militar, ejecutada en abril de 1961 por exiliados cubanos con apoyo estadounidense, terminó en un fracaso para los invasores. Este episodio histórico destaca el papel del periodismo de investigación y el trabajo de dos profesionales argentinos en un contexto internacional de alta tensión.
