17 abril, 2026

De oficial naval a defensor ambiental: la transformación de un argentino en la Antártida

Fernando Tarapow, ex capitán de la Armada Argentina, relata cómo su primer viaje al continente blanco cambió su vida y lo impulsó a convertirse en un activo defensor de su ecosistema, combinando su experiencia militar con su formación como abogado especialista en Derecho del Mar.

“Nunca imaginé que me convertiría en un ambientalista antártico. Pero una vez que escuchás ese llamado, ya no podés mirar para otro lado”, afirma Fernando Tarapow. Su primera experiencia en la Antártida fue en 2007, como capitán al mando del Buque Oceanográfico ARA “Puerto Deseado” durante una campaña de verano. En ese entonces, su rol se centraba en tareas de batimetría y apoyo logístico, contribuyendo a labores que años después ampliarían los derechos soberanos argentinos sobre la plataforma continental.

Con una formación familiar en la Armada y marcado por la guerra de Malvinas, Tarapow tenía una carrera prometedora en la institución. Sin embargo, la Antártida, un lugar que describe con “inmensidad y silencio”, generó en él una transformación profunda. Años después, ya recibido de abogado y profesor universitario de Derecho del Mar, regresó al continente, pero esta vez como guía de expediciones.

Este cambio de perspectiva le permitió una conexión más directa con el entorno. “Todo cambió: ya no observaba desde la responsabilidad, sino que sentía una conexión total con ese mundo blanco”, explica. Fue en uno de esos viajes donde, tras observar la fauna y los paisajes, surgió una preocupación mayor por las amenazas que enfrenta el ecosistema antártico, como el calentamiento global y su impacto en especies como el krill, los pingüinos y las ballenas.

Hoy, Tarapow une sus conocimientos jurídicos y su experiencia naval para abogar por la protección de la Antártida, destacando la urgencia de atender los desafíos ambientales que afectan a la región.

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