17 abril, 2026

El fenómeno de la ‘personalidad Ozempic’: la anhedonia como posible efecto secundario de fármacos GLP-1

Usuarios de medicamentos como Ozempic y Wegovy reportan un embotamiento emocional que atenúa el placer en actividades cotidianas. Mientras estudios destacan beneficios en salud mental, algunos casos impulsan la investigación sobre este efecto sutil.

Algunos usuarios de medicamentos de la clase GLP-1, como Ozempic y Wegovy, han comenzado a reportar una experiencia peculiar: una sensación de embotamiento emocional que reduce la capacidad de disfrutar actividades placenteras como la comida, la música, el ejercicio o las relaciones sociales. Este fenómeno, denominado coloquialmente ‘personalidad Ozempic’, se asocia clínicamente con la anhedonia, aunque no figura oficialmente como efecto adverso en los prospectos.

Los fármacos GLP-1, desarrollados a partir de compuestos que imitan hormonas involucradas en la regulación del apetito y la glucosa en sangre, son considerados seguros y sus efectos metabólicos han sido ampliamente estudiados. Sin embargo, su impacto psicológico completo es un área de investigación en desarrollo.

Estudios recientes, como uno publicado en The Lancet que incluyó a unas 95.000 personas, sugieren que la semaglutida (principio activo de Ozempic y Wegovy) podría asociarse con un menor riesgo de empeoramiento de la depresión y la ansiedad en pacientes con diabetes u obesidad. Otro análisis en BMJ, con datos de aproximadamente 606.000 personas, vinculó estos fármacos con un menor riesgo de muertes y hospitalizaciones por consumo de sustancias.

Pese a estos hallazgos positivos, emerge un conjunto más sutil de experiencias. Médicos han comenzado a escuchar relatos de pacientes que describen una respuesta atenuada no solo frente a la comida, sino también ante otras fuentes de placer. Los reportes no son generalizados, pero aparecen con suficiente frecuencia como para justificar un análisis más detenido.

Las compañías farmacéuticas han respondido a las consultas. Novo Nordisk, fabricante de Ozempic y Wegovy, afirmó que la seguridad es su máxima prioridad y que la anhedonia no figura actualmente como una reacción adversa tras estudios en más de 54.000 participantes. Eli Lilly, responsable de Mounjaro y Zepbound, expresó un compromiso similar, aunque aclaró que no cuenta con datos específicos para compartir sobre la anhedonia.

Los investigadores exploran posibles mecanismos. Una hipótesis central se centra en la dopamina, el sistema de recompensa del cerebro. Daniel Drucker, investigador pionero en el campo, explicó que los GLP-1 podrían atenuar las áreas cerebrales asociadas con el placer, lo que silencia el ‘ruido alimentario’ y reduce antojos. En algunas personas y a ciertas dosis, este efecto ‘podría llegar a un extremo’, atenuando otras vías de recompensa. Cómo ocurre exactamente sigue siendo una incógnita que científicos como Zak Krumm, de la Universidad de Florida, intentan develar estudiando la señalización de dopamina en modelos animales.

Los expertos subrayan la complejidad de separar los efectos directos del fármaco de las consecuencias psicosociales de una pérdida de peso significativa, que puede reconfigurar la identidad, los hábitos y las respuestas del entorno. Se recomienda a los pacientes que experimenten cualquier efecto secundario que lo consulten con su médico tratante.

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