En un contexto de mayor oferta inmobiliaria, la pregunta por la aceptación de animales domésticos se ha vuelto decisiva para muchos inquilinos, influyendo en los tiempos de ocupación de las propiedades.
En la Ciudad de Buenos Aires, la consulta “¿Aceptan mascotas?” se ha transformado en uno de los primeros filtros para una parte significativa de los inquilinos al momento de buscar un departamento. En un mercado con una oferta ampliada, los propietarios que rechazan animales domésticos pueden enfrentar plazos de desocupación más prolongados.
Según datos del Colegio de Escribanos de la Ciudad (Cucicba), desde la entrada en vigencia del DNU 70/2023 en diciembre de 2023, la oferta de alquileres en la ciudad se incrementó un 176,55%. En este escenario, la negativa a aceptar mascotas puede reducir el pool de potenciales inquilinos.
Las cifras demográficas explican en parte esta tendencia. El último censo de la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad registra 861.852 mascotas (perros y gatos) en hogares porteños, una cifra que supera a la población de niños de 0 a 14 años, que es de 460.696. Paralelamente, se estima que entre el 75% y 80% de las familias conviven con una mascota, un aumento significativo respecto al 50% de una década atrás.
Sin embargo, la oferta de propiedades que explicitan aceptar animales no es mayoritaria. Según el portal Zonaprop, de los casi 14.500 avisos de departamentos en CABA, solo unos 2.900 (aproximadamente el 20%) tienen activa la opción “acepto mascotas”. “Alrededor del 30% de los propietarios aún no quieren animales en sus propiedades, lo que reduce drásticamente las opciones para los inquilinos con mascotas”, afirma Daniel Salaya Romera, director de una inmobiliaria.
Desde el punto de vista legal, un propietario puede prohibir la tenencia de animales si dicha cláusula está expresamente consignada en el contrato de locación o en el reglamento de copropiedad del edificio. “Esta prohibición solo tiene validez si está debidamente establecida”, aclara Salaya Romera. Si ningún documento lo impide, el inquilino puede mantener a su mascota sin inconvenientes legales, aunque algunos reglamentos de consorcio establecen vetos.
La discusión también abarca modificaciones edilicias, como la instalación de redes de seguridad en balcones para protección de los animales, un punto que ha generado reclamos en varios consorcios.
Los especialistas aconsejan a quienes buscan alquilar con sus mascotas revisar minuciosamente el contrato de locación, el reglamento de copropiedad y el código de convivencia antes de firmar. En un mercado con mayor oferta, donde los inquilinos tienen más opciones, la flexibilidad respecto a los animales domésticos se está convirtiendo en un factor competitivo para alquilar una propiedad de manera más rápida.
