18 abril, 2026

El agro argentino enfrenta desafíos climáticos y debates sobre competitividad

La combinación de excesivas lluvias que afectan la cosecha y las discusiones sobre la carga impositiva a largo plazo marcan la coyuntura del sector agrícola.

El sector agropecuario argentino se encuentra en una encrucijada marcada por dos factores principales: las condiciones climáticas adversas que impactan en la cosecha actual y el debate sobre la competitividad y la presión fiscal a mediano y largo plazo.

Esta semana, las persistentes lluvias en la región núcleo han complicado significativamente la recolección de soja. Según el reporte de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, el avance de la cosecha alcanzó solo el 25% del área, muy por debajo del promedio histórico del 55% para esta fecha. Los técnicos advierten sobre problemas de calidad y deterioro del cultivo debido a la alta humedad y la falta de secado. En el centro-oeste de la provincia de Buenos Aires, los registros de precipitaciones fueron extremos, repitiendo situaciones problemáticas de años anteriores y afectando la infraestructura vial rural.

En paralelo a la emergencia climática, continúa el debate sobre la estructura de costos y la competitividad del sector. En un reciente encuentro, el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, señaló que la eliminación total de los derechos de exportación podría ser un objetivo a muy largo plazo, vinculado al equilibrio fiscal. Esta perspectiva se alinea con los mensajes del equipo económico del Gobierno.

Por otro lado, desde el sector productivo se reiteran los reclamos por la carga impositiva. Martín Salas Oyarzun, presidente de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), enumeró los diversos impuestos que, a su juicio, erosionan la competitividad. Como contrapunto positivo, señaló el caso del girasol, cultivo que, con una presión relativa menor y reglas más estables, casi duplicó su producción respecto de la campaña 2021/22.

El escenario se complejiza además por el aumento en los precios internacionales de insumos como fertilizantes y combustibles, lo que amenaza los márgenes esperados para los ciclos agrícolas actual y próximo. Frente a este panorama, los productores enfrentan decisiones urgentes con impactos inmediatos en sus resultados económicos, mientras observan las señales de política económica proyectadas a un futuro más lejano.

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