17 abril, 2026

La importancia del sueño en el control del peso y la salud metabólica

Una nutricionista explica cómo la falta de descanso afecta las hormonas del apetito y el metabolismo, aumentando el riesgo de sobrepeso y otras complicaciones.

Dormir mal no solo provoca cansancio, sino que también puede tener consecuencias directas sobre el peso corporal. Así lo advierte la nutricionista Belén Fontán Calvo, insistiendo en que el descanso es un elemento clave para la salud y el correcto funcionamiento del metabolismo.

“En consulta, muchas veces los pacientes se preocupan más por el balance calórico del día y descuidan otros factores fundamentales como la calidad y duración del sueño”, explica Fontán. Según la especialista, este mal hábito puede aumentar el riesgo de sobrepeso y obesidad a largo plazo.

Uno de los principales efectos negativos por falta de sueño se produce a nivel hormonal. Dormir poco altera dos hormonas clave en el control del apetito: la leptina y la grelina. La leptina es la encargada de enviar señales de saciedad al cerebro, mientras que la grelina estimula el hambre. Cuando no dormimos lo suficiente, los niveles de leptina disminuyen y los de grelina aumentan. Este desequilibrio hace que la persona sienta más hambre y tenga mayor dificultad para controlar la ingesta de alimentos.

Algunos ensayos experimentales indican que incluso una sola noche durmiendo mal puede tener efectos adversos. Si esta situación se mantiene en el tiempo, el riesgo de aumento de peso se incrementa notablemente.

La falta de sueño también puede afectar al metabolismo de la glucosa, pudiendo provocar que el organismo desarrolle una mayor resistencia a la insulina. Algunos estudios muestran que dormir solo cuatro o cinco horas durante varios días puede generar cambios metabólicos similares a los estados prediabéticos, lo que eleva el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Más allá de los efectos fisiológicos, el cansancio influye en el comportamiento diario. Cuando estamos fatigados, es más difícil tomar decisiones saludables y más fácil optar por alimentos menos adecuados, sumado a una menor predisposición a realizar actividad física.

La privación crónica de sueño puede favorecer además un estado de inflamación de bajo grado, un factor relacionado con enfermedades metabólicas y cardiovasculares.

Por todos estos factores, Belén Fontán insiste en la importancia de cuidar el descanso como un “pilar fundamental” de la salud, recomendando abordar de forma conjunta la alimentación, la actividad física y el sueño.

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